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Todos conocemos los innumerables beneficios que nos aporta la práctica del mindfulness, pero el ritmo de vida actual; las prisas, los compromisos profesionales y familiares, la falta de tiempo…,  puede condicionarnos a la hora de practicar mindfulness de una manera efectiva. Sin embargo, por suerte, existe la meditación activa, que te permite liberar emociones negativas, soltar el cuerpo de cualquier tensión que puedas estar sufriendo y resetear tu mente mientras estás en movimiento, sin necesidad de quedarte en quietud, sin necesidad de mantener una misma postura durante un tiempo determinado, que como todos sabemos, es algo a lo que se llega con la práctica, y que al principio, suele ser demasiado costoso cuando  nos iniciamos en el mundo de la meditación tradicional.

La meditación por sí misma, es en esencia “el arte de ser consciente”, de darte cuenta de lo que sucede a en tu interior y a tu alrededor, el punto de vista de la meditación es comprender que para sacar lo mejor de nosotros mismos de dar lo mejor y recibir también lo mejor necesitamos ser lo más conscientes posibles y para ser conscientes tenemos que estar relajados.

La meditación nos ofrece una manera diferente de relajarnos: ir hacia adentro.

¿Cómo podríamos definir la meditación activa en particular?

La meditación activa es en definitiva la manera más rápida y eficaz de romper con las barreras de los  viejos hábitos, de la estructura mental y acercarnos a eso que llamamos “el arte de estar presente”.

¿En qué se diferencia una meditación activa de la meditación tradicional?

Si eres una persona muy enérgica, mental, nerviosa… posiblemente te resulte difícil permanecer durante mucho tiempo sentado, prestando atención plena al instante presente…, o puede que tus emociones reprimidas te impidan permanecer en quietud y necesites mover el cuerpo o simplemente si te estás iniciando en la práctica meditativa y aun no tienes la capacidad de estar en quietud absoluta (para lo que se necesita un largo proceso de práctica) durante demasiado tiempo, las meditación activa es para ti, cuanto más te impliques en el ejercicio de las dinámicas, y te permitas que la relajación llegue a ti, mas liberado te irás sintiendo de manera espontánea.

La meditación activa es una manera mucho más sencilla de practicar “mindfulness” y el camino más corto para llegar a un estado de equilibrio emocional, re-armonización corporal  y relajación mental.

¿Cómo trabajar la meditación activa?

Uno de los objetivos más importantes de la meditación activa es calmar la mente y bajar al cuerpo, abrir un mundo de sensaciones que nos permitirán comunicarnos de manera más significativa con el cuerpo, ya que es nuestra primera instancia vital, es nuestro instrumento de vida, el cuerpo nos avisa de todos los procesos de vida, acontecimientos, gestión emocional que vamos llevando a cabo en el camino, por lo tanto es imprescindible que nos comuniquemos más efectivamente con él, para ello debemos estar presentes, en atención plena, no solo mental, energética o emocional, sino también corporal; liberarnos de cualquier juicio, creencia, estructura mental y darnos la oportunidad de escucharnos, de estar en el cuerpo, de ir mucho más allá de la percepción meramente cognitiva o mental.

La meditación activa se trabaja con las herramientas más básicas aunque también imprescindibles del ser humano, y son tres:

  1. La Respiración
  2. El Sonido
  3. El movimiento espontáneo o involuntario.

Si te detienes un momento a analizar estos conceptos, te darás cuenta que son herramientas que te han sido dadas desde el inicio de tu vida, desde tu nacimiento, habrás visto alguna vez cómo interactúa un niño con el medio que le rodea, en qué se basa su existencia en los primeros meses de vida, un niño respira con el vientre (sabe respirar correctamente de manera innata) está conectado con su centro (ombligo), desde que nace su expresión cotidiana está repleta de sonidos: guturales, risa, llanto, bostezos, gemidos, quejidos… y se mueve de manera involuntaria o natural por el espacio. En los primeros meses esos movimientos son llamados “reflejos”, ya que el niño mueve sus articulaciones de manera automática, espontánea, involuntaria… Sin pensarlo ni dirigirlo. Sin que la mente intervenga para nada. Esto quiere decir que desde que naces, te son dadas las herramientas necesarias que te conectan con lo vital, con la esencia, con la existencia, con tu centro, sin que la mente tenga influencia alguna en ello.

Después; conforme vas creciendo, todo el peso de la vida y por tanto de la educación se enfoca en la mente, poniendo toda la fuerza y desarrollo en ella. A medida que el peso sobre la mente se va acrecentando, las herramientas más básicas con las que llegaste a este mundo de manera natural se van debilitando, olvidando, y en ocasiones incluso desapareciendo…

Después, conforme vamos creciendo, vamos desarrollando con fuerza la mente, cargando todo el peso de la vida en ella de manera que estas herramientas que nos son dadas al nacer de una manera natural, van debilitándose y en ocasiones casi desapareciendo de nuestro cuerpo y de nuestro ser.

Osho, es una de las personalidades místicas más importantes del siglo XX y precursor de la novedosa idea de aunar la meditación y el movimiento como el mejor complemento, ya que sentarse y dejar la mente en blanco es mucho más complicado llegar a la relajación real o a un estado meditativo, que a través de la acción, ya que la acción en la meditación nos permite enfocar nuestros pensamientos y equilibrar nuestras partes fundamentales.    

No te pierdas nuestro próximo artículo en el que te explicaremos fase por fase, una de las meditaciones activas más practicadas alrededor de todo el mundo por su genuino efecto.

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